Fábulas de Esopo

He sido invitada por mi trabajo como escritora de libros infantiles, así que, tras mucho pensar sobre qué hablar en esta ocasión tan solemne, me he decidido por las fábulas de Esopo: esas historias del zorro, la liebre y la tortuga, en las que aprendí, entre muchas otras cosas, que, si mentía –cosa que hacía con mucha frecuencia entre mis cuatro y cinco años–, me pasaría como al niño que le decía a sus vecinos: «¡Viene el lobo!». Y que, como sabemos, tras los anuncios falsos, terminó por perder una de las pocas cosas que los seres humanos deberíamos conservar: me refiero a la credibilidad.

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