“Pesadilla americana”
Después de horas de vértigo, un avión en el aire devuelto a Estados Unidos, una crisis diplomática desatada en X a las 3 de la mañana e incertidumbre nacional y económica, aterrizaron en Bogotá los colombianos deportados por Donald Trump. Sus historias confirmaban lo que siempre se ha sabido y que denunciaba el presidente Gustavo Petro: que los migrantes reciben trato indigno en ese proceso de deportación, que son esposados de pies y manos en los desplazamientos y tratados como delincuentes, aunque se ha confirmado por las autoridades colombianas, ninguna de las 201 personas deportadas tiene antecedentes penales ni órdenes de captura. Es decir, a diferencia de lo que dijo Trump, no son criminales.
