Quince quesos que entusiasman a especialistas, cocineros y adictos al lácteo más sabroso

Quince quesos que entusiasman a especialistas, cocineros y adictos al lácteo más sabroso

El universo del queso es tan inmenso que una sola vida no basta para probar todas sus delicias, nuevas, viejas y atemporales. Ahumados, cremosos, picantes, intensísimos, frescos, salinos, dulzones o ácidos, cada queso esconde una historia, un secreto y unos matices que lo hacen único en el mundo. Pero como sucede con los libros, las películas, la ropa o los restaurantes, todo amante del queso que se precie tiene su queso favorito.

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Una obra de arteQué brillo tiene esa cortezaPepe Bada, afinador de quesos, en acciónNada que envidiar a un camembertPuro umami'Stracchino' catalánMadre de los quesos, qué cremosidadQueso de montañaEl equilibrio en quesoDespués de probarlo, no querrás otro manchegoMaravillas de una cabaña pasiega perdida en el monteQueso azul 'made in UK'Mejores que las pirámides egipciasLegado quesero

Bonus track: dos variedades recomendadas por la autora

Morbier: acre, dulzón y resultón
Para hacerte un bocata diferente, rematar una tabla y sobre todo, darle al paladar algo diferente –eso sí, no apto para todos los gustos–, el francés Morbier, elaborado con leche cruda de vaca y su característica línea fina de cenizas en medio, tiene algo especial. Su olor acre a levadura, sus tonos afrutados, a nata y a frutos secos, el ahumado de la ceniza y su carácter mantequilloso me vuelven loca.

Arzúa-Ulloa: tu viejo mejor amigo
A servidora le cuesta escoger su queso favorito, pero si hay un clásico que jamás falla es el de Arzúa-Ulloa; con marcas tan exquisitas y aptas para el bolsillo como Bama, Queinaga, HOXE o El Cencerro. Es un queso que sabe a “casa”. Con su consistencia cremosa, su olorcito láctico, su puntito ácido y esa textura mantecosa que lo convierten en el amigo ideal para desayunos salados, pizzas encantadoras y sándwiches desparramados.